lunes, 21 de mayo de 2012

Presentación pañuelos Eguzkilore de Juan Arroyo.






Desde el primer contacto con la firma Eguzkilore surgió una admiración mutua, ya que tenemos la misma pasión por esa mítica flor. La historia se remonta a la más profunda y primitiva Euskadi, cuando los vascos pidieron a Amalur que les sacara de las tinieblas.



Cuenta la leyenda que: “Hace miles y miles de años, cuando los hombres empezaban a poblar la tierra, no existían ni el sol ni la luna y los hombres vivían en constante oscuridad, asustados por los numerosos genios que salían de las entrañas de la tierra en forma de toros de fuego, caballos voladores enormes dragones... Los hombres, desesperados, decidieron pedir ayuda a la Tierra. Amalur (madre Tierra) que creó la Luna y más tarde el Sol y para completar la protección de los humanos les dio una flor tan hermosa que, al verla, los seres de la noche creerían que es el propio Sol. La llamaron Eguzkilore, flor del sol, para que la pusieran en la entrada de sus cuevas”.



Yo, como artista he tenido una profunda admiración por esa flor mitológica. Me he visto en la necesidad de hacer múltiples representaciones de ella, tanto en pintura, dibujo, grabado, etc. Ahora, gracias a la valiosísima colaboración con la joyería que lleva su nombre, Eguzkilore, conjuntamente hemos hecho posible que salgan a la luz y a la venta unos bellísimos pañuelos de seda diseñados para ellos.





Ya no me queda más que agradecer a Igotz Zuloaga y a la dirección de Eguzkilore que hayan creído y apostado por mí.



Juan Arroyo

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